Cuando el problema no es la estrategia, sino un plan que no va contigo
- Massiel Barrientos

- 11 may
- 4 min de lectura

La semana pasada hice un taller con cerca de 30 emprendedores y confirmé algo que vengo sintiendo hace tiempo.
Hacer clases es algo que me encanta. Lo hice mucho en mi época como docente de universidad, y durante años mi foco estuvo en que todo estuviera correcto: el contenido, la bibliografía, los apoyos, los ejemplos, los videos. Y estaba bien. Funcionaba.
Pero hoy hay algo distinto en cómo enseño.

La teoría sigue siendo la misma, claro. Lo que cambió fue el énfasis. Porque ahora también he vivido la otra parte: la de sostener un negocio, tomar decisiones todo el tiempo, querer avanzar y darte cuenta de que entre lo ideal y lo posible hay una distancia.
Lo que cambió no fue la teoría, sino la forma de mirar
En este taller vimos el viaje del cliente: ese recorrido que hace una persona desde que empieza a buscar algo, a veces sin tener muy claro qué necesita, hasta que encuentra una marca, vive una experiencia y, ojalá, vuelve.
Es una herramienta muy útil para detectar dónde estamos perdiendo oportunidades de atraer, acompañar o fidelizar clientes.
Pero esta vez me pasó algo mientras explicaba el tema. Varias veces me detuve menos en el cómo y más en el por qué.
Por qué hay cosas que sabemos que deberíamos hacer, pero no hacemos.Por qué hay estrategias que entendemos perfecto, pero no sostenemos.Por qué a veces incluso teniendo claridad, igual no avanzamos.
Y ahí está, para mí, una diferencia importante.
Muchas veces lo que frena no es la falta de teoría
Tendemos a pensar que si una persona no está haciendo algo en su negocio, le falta información, método o técnica.
A veces sí. Pero muchas otras veces, no.
Muchas veces lo que pasa es que algo de ese plan no cuadra bien con quien lo tiene que sostener. Y eso se nota mucho en comunicación.
Terminas con un plan impecable en el papel: tres publicaciones semanales, historias diarias, un mailing a la semana, dos posts al mes, acciones de fidelización, presencia constante. Todo tiene sentido. Todo está bien pensado. Todo suena correcto.
Pero por alguna razón que cuesta explicar, no lo haces. O lo haces dos semanas y después se cae.
No siempre se cae por falta de ganas de hacer algo, desorden o falta de disciplina. A veces se cae porque lo que te estás exigiendo simplemente no conversa contigo, con tu energía, con tu tiempo real, ni con la forma en que hoy puedes sostener tu negocio.
Un buen plan también tiene que poder sostenerse
Creo que aquí hay una conversación que vale la pena abrir más seguido.
Porque no basta con que una estrategia sea buena. También tiene que ser viable para la persona que la va a ejecutar.

Y eso implica mirar con más honestidad preguntas que a veces dejamos fuera:
¿De verdad quiero hacer esto así?¿Puedo sostener este ritmo en el tiempo?¿Necesito simplificar?¿Necesito ayuda?¿Hay algo de este plan que, en el fondo, no quiero hacer?
Eso último incomoda, pero es importante.
Como emprendedores, muchas veces nos cuesta pedir apoyo. Sentimos que deberíamos poder con todo. Pero hay tareas que no es que no podamos hacer: es que no queremos seguir haciéndolas nosotros. Y cuando eso pasa, el cerebro encuentra mil maneras de poner resistencia.
Lo que a mí me ha funcionado
Lo que más me ha servido es sincerar conmigo misma mis metas.
Primero: qué quiero lograr de verdad.Por ejemplo, si pienso en ventas, parto por ahí.
Después miro qué me ha resultado, porque siempre hay algo que sí ha funcionado, aunque sea en menor escala.
Luego veo qué podría agregar, pero haciéndome una pregunta clave: ¿en qué medida esto lo puedo sostener en el tiempo?
Si hoy puedo sostener un post al mes, entonces parto por ahí. Si quiero tener más presencia en redes, pero sé que siempre voy a priorizar otras cosas, entonces quizá la respuesta no es exigirme más, sino buscar ayuda otras personas o bien usar herramientas de IA que me ayuden.
A veces la estrategia correcta no es hacer más. Es diseñar algo más real.
No todas las redes tienen que servir para lo mismo
Otra cosa que puede ayudar mucho es fijar objetivos según el canal en el que quieres estar.
Muchas personas dicen que quieren vender por redes sociales. Pero si una mira con atención su contenido, a veces no está pensada para vender. Y cuando esperas ese resultado de venta y no resultó viene la frustración, pero no porque la red no sirva, sino porque tu mensaje no está hecho para eso.
Quizá hoy esa red está cumpliendo otra función: conectar, generar cercanía, mostrar tu mirada, transmitir el valor de tu marca, dejar más claro qué te diferencia.
Y eso también importa.
Puede que no sea el clic directo de compra. Pero sí puede ser el primer paso para empezar a instalarte en la mente de alguien. Y muchas veces, esa es la base sobre la que después ocurre la venta.
A veces avanzar no pasa por exigirte más, sino por ajustar mejor
Después de este taller, me quedó dando vueltas justamente eso.
Muchas veces lo que una persona necesita no es otra estrategia perfecta sobre el papel. Necesita una forma de hacer que esa estrategia sí calce con su realidad, con sus tiempos, con su energía y con lo que de verdad quiere sostener.
Porque cuando el plan no conversa contigo, cuesta mantenerlo.Y cuando sí conversa contigo, todo empieza a encontrar mejor ritmo. Ahí también hay estrategia. Y de la importante.
Y esto es justamente una de las cosas que trabajamos en Alinea tu marca, ayudarte a generar ese plan que si va contigo.
Un abrazo y gracias por leer hasta aquí,
Massiel




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