Tu diferenciación puede estar en algo que ya haces y todavía no has reconocido


Hace un tiempo, después de trabajar su marca, una clienta me dijo algo que me dejó pensando:
«Es primera vez que trabajo mi marca y consideran mi personalidad para construir la estrategia».
Me encantó escucharla. Pero también me sorprendió, porque hasta ese momento, cuando me preguntaban por mi propuesta de valor, yo hablaba de otras cosas.
Según yo, mis diferenciadores eran otros.
Y resulta que esta clienta había reconocido algo en mi trabajo que para ella era especialmente valioso y que yo ni siquiera estaba comunicando.
Lo curioso es que no había hecho nada particularmente distinto con ella. Llevaba tiempo trabajando así.
Simplemente, no lo había reconocido como parte de mi diferenciación.
Lo que para ti es habitual, para tu cliente puede ser valioso
Desde entonces, he pensado bastante en esa conversación.
Cuando llevas años ejerciendo una profesión, desarrollas tu propia manera de hacer las cosas. Tomas decisiones basadas en lo que has aprendido, en tu experiencia y también en aquello en lo que crees.
Con el tiempo, hay cosas que haces de manera tan natural que ni siquiera te detienes a pensar en ellas. Es tan solo tu manera de trabajar.
Pero alguien que llega desde fuera puede percibirlas de otra forma.
Eso fue lo que me ocurrió con mi clienta. Ella pudo reconocer algo que yo tenía tan incorporado que jamás se me había ocurrido presentarlo como una característica particular de mi trabajo.
Yo estaba buscando cómo explicar mi diferenciación y tenía una parte de la respuesta delante de mí.
¿Cómo reconocer aquello que te diferencia?
Ahora, cuando trabajo con alguien que siente que ofrece prácticamente lo mismo que otros profesionales, me interesa conocer cómo llegó a desarrollar su manera de trabajar.
Porque decir que entregas un servicio personalizado, que tienes experiencia o que te comprometes con tus clientes puede ser perfectamente cierto. El problema es que muchas otras personas pueden decir exactamente lo mismo.
Me parece mucho más interesante descubrir qué significa todo eso en la práctica.
Por ejemplo, ¿hay algo que siempre haces con tus clientes, aunque no esté contemplado formalmente en tu servicio? ¿Hay alguna decisión que tomas de manera diferente porque tu experiencia te ha enseñado que funciona mejor así?
Quizá nunca te has detenido a pensarlo.
Yo tampoco lo había hecho, hasta que alguien lo mencionó.
Un ejercicio para mirar tu propia marca
Quiero proponerte algo.
Piensa en un cliente que haya quedado especialmente satisfecho con tu trabajo. Intenta recordar qué valoró de la experiencia, qué te agradeció o qué le sorprendió.
Ahora pregúntate: ¿qué hice para que esa persona viviera esa experiencia y por qué trabajo de esa manera?
Es posible que encuentres algo que nunca hayas considerado al momento de comunicar tu marca personal.
Y si descubres algo interesante, no necesitas convertirlo inmediatamente en una gran promesa comercial. Empieza por reconocerlo y entender por qué es importante para ti y para tus clientes.
A mí, esa conversación me permitió reconocer algo que llevaba años haciendo, pero que nunca había sabido explicar como parte del valor de mi trabajo.
¿Y si parte de tu diferenciación también estuviera en algo que para ti es tan natural que has dejado de verlo?
Si te cuesta reconocerlo o ponerlo en palabras, podemos trabajarlo juntas en una consultoría puntual.Conoce cómo podemos trabajar juntas →
Un abrazo,
Massiel
PD: Si te interesa trabajar tu marca, el próximo jueves 8 de octubre desde las 11AM Chile, te compartiré lo que he aprendido de la construcción de marcas y como puedes aplicarlo a la tuya.
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